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La Historia de la Dama.

diciembre 1, 2009
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La Dama nació en el año 2995, en el reino de Rohan. Su madre, Theodwyn, era la hermana del rey Theoden, y su padre Eomund era el Mariscal de la Marca. Cuando tenía siete años, él fue asesinado por orcos en la frontera oriental, y a causa de esto, su madre enfermó y murió poco despues.

Al quedar huerfanos, tanto ella como su hermano Eomer, que por entonces tenía once años, fueron acogidos por su tio el rey Theoden, que se convertiría en un padre para ellos,  y así fueron a vivir al palacio de Meduseld con él y su unico hijo, Theodred.

La dama, que se llamaba Eowyn, crecio y se convirtió en una hermosa y alta mujer de cabello rubio y ojos grises. Aprendió a montar a caballo y a empuñar una espada, y era muy querida por el pueblo por su caracter fuerte y valiente, y por el orgullo y la hermosura heredados de su abuela, la hermosa Numeroneana Morwen de Lossarnach.

Entonces sin previo aviso, en el año 3014 Theoden cayó enfermo. Envejeció prematuramente, y su juicio se nubló sin motivo aparente. Lo que sus subditos no sabían era que Grima, su consejero, era en realidad un espia de Saruman con la misión de debilitar el reino de Rohan. Para conseguirlo, envenenó lentamente a su rey, tanto con distintos venenos como con palabras de desesperanza.

El trabajo de cuidar de su tio recayó sobre Eowyn, quien durante cinco largos años no pudo sino observar como su amado tio se volvía más y más frágil, mientras Grima la observaba y seguía con evidente deseo (incluso probablemente con la idea de que  Saruman se la entregaría como recompensa por su trabajo).

Su preocupación por Theoden se entrelazaba con la frustración que Eowyn sentía al verse forzada a permanecer en palacio mientras su hermano Eomer y su primo Theodred defendían las fronteras del reino de Rohan ante las crecientes amenazas. El astuto Grima le susurraba palabras desasosegantes para aumentar su desesperación, y finalmente Eowyn comenzó a creer que tanto ella como la casa real de Rohan habían perdido su honor. Su alegría se apagó, y todo en ella se volvió frío y remoto, como tocado por una helada invernal.

Como golpe final, su primo Theodred murió en la batalla del Folde de Isen el 25 de Febrero de 3019. Después se sabría que este ataque fue planeado por Saruman, con la finalidad de matar al único hijo del rey y heredero al trono de Rohan.

El dos de Mayo de ese mismo año, Eowyn cuidaba de su maltrecho tio en el Salón Dorado de Meduseld cuando Gandalf el Gris apareció inesperadamente, acompañado por Aragorn, Legolas, y Gimli. El poderoso Gandalf liberó a Theoden de la influencia de Saruman, y al ver al Rey de Rohan alzarse de su trono, Eowyn se sintió liberada de una gran carga. Y entonces, por primera vez, Eowyn vio a Aragorn con claridad, con una presencia real, lleno de fuerza y vitalidad y poder… todas las cosas que ella añoraba. Y se creyó enamorada de él.

Theoden decidió entonces plantar cara a los ejércitos oscuros de Saruman, y estebleció que Eowyn se encargaría de gobernar al pueblo que dejaban atrás. Le dio una espada y una armadura de cuero, con los que ella se pertrechó y salió a las puertas de Meduseld a ver cómo los hombres marchaban a la batalla.

Eowyn protegió al pueblo como se le había ordenado, primero gobernándolos en Edoras, capital del reino, y luego dirigiéndoles al Sagrario, un lugar remoto y seguro oculto en un valle de las Montañas Blancas. Allí recibió las noticias de la victoria en el Abismo de Helm, y allí supo que Aragorn se dirigía al desfiladero de los muertos.

Intentó disuadirle de esta idea, recordándole que ningún hombre podia penetrar sus puertas. Al no poder convencerle, le suplicó que le permitiera acompañarle, pero Aragorn le dijo que no podía abandonar la misión encomendada por su rey, que era la de cuidar de su pueblo.

Y así, Eowyn quedó atrás una vez más.

Theoden y Eomer llegaron al Sagrario al día siguiente, y Eowyn les recibió armada como guerrero, con casco y espada, y les informó de que Aragorn había partido. Merry notó inmediatamente que había estado llorando, y su profunda tristeza tampoco pasó desapercibida para su tío, pero la partida de los ejercitos de Rohan hacia Gondor tenía lugar la mañana siguiente, y Theoden tuvo que volver a despedirse de su sobrina apesandumbrado. Ordenó a Merry cuidar y proteger a la doncella antes de partir, y para ello Eowyn se ofreció a preparar al pequeño Hobbit para la batalla con armadura y casco.

Entonces, incapaz de quedar atrás una vez más, Eowyn decidió hacerse pasar por un hombre, jinete de Rohan, para cabalgar a la batalla con los Rohirrim. Comprendiendo los deseos de Merry, se ofreció a llevarle a la batalla, pero él no la reconoció, y ella se presentó ante él como el jinete Dernhelm. Ante él, a Merry le dio la impresión de que era aquel un joven jinete que había perdido toda la esperanza, y cabalgaba a la batalla en busca de su muerte.

Eowyn montó al hobbit ante ella en su caballo Windfola, y lo ocultó de los demás con su capa. Cabalgaron con los Eored de Elfhelm, Casco de Elfo, uno de los hombres de confianza del Rey, al que convenció para que dejara a Merry ir con ellos. Si el jinete la reconoció, no dio muestras de ello.

Al amanecer del día 15 de Marzo, los Rohirrim cabalgaron a la batalla en los Campos del Pelennor. Al acercarse al frente, Eowyn abandonó su unidad y se unió sin tardanza a la Compañía del Rey, permaneciendo cerca de Theoden durante toda la carga.

De repente, el Rey Brujo de Angmar, Señor de los Nazgul, descendió sobre la planicie montado sobre su bestia. Windfola desmontó a sus dos jinetes, Eowyn y Merry, presa de un profundo terror. Y cuando Eowyn vio a su tio aprisionado bajo su propio caballo, tomó su espada y se lanzo a enfrentarse al Rey Brujo.

“- ¡Vete de aqui, Dwimmerlaik, señor de la carroña! ¡Deja en paz a los muertos!

Una voz glacial le respondio:

– ¡No te interpongas entre el Nazgul y su presa! No es tu vida lo que te arriesgas a perder si te atreves a desafiarme; a ti no te mataré; te llevaré conmigo muy lejos, a las casas de los lamentos, más allá de todas las tinieblas, y te devorarán la carne, y te desnudarán la mente, expuesta a la mirada del ojo sin párpado.

Se oyó entonces el ruido metálico de una espada que abandona su vaina.

– Haz lo que quieras, más yo lo impediré si está en mi mano.

– ¡Impedírmelo! ¿A mí? Estás loco. ¡Ningún hombre viviente puede matarme!

Lo que Merry oyó después no podía ser más insólito para esa hora: Le pareció que Dernhelm se reía, y que la voz límpida vibraba como el acero.

– ¡Es que no soy ningún hombre viviente! Lo que tus ojos ven es una mujer. Soy Eowyn, hija de Eomund. Pretendes impedir que me acerque a mi señor y pariente. ¡Vete de aqui si no eres una criatura inmortal! Porque vivo o espectro oscuro, te traspasaré con mi espada si le tocas.”

El Señor de los Anillos III:  El Retorno del Rey, pag.883.

La Bestia lanzó un graznido y se abalanzó por ella, pero Eowyn permaneció impasible, y con un certero golpe le cortó la cabeza. El Rey Brujo se alzó ante ella, y de un tremendo mazazo destrozó su escudo, haciéndole caer de rodillas.

Se preparó entonces el Señor de los Nazgul para asestar el golpe final a su presa, cuando Merry, agazapado tras él, clavo su Espada de Westernesse en la rodilla del Rey Brujo, haciéndole tropezar.

Esta espada le había sido entregada al hobbit por Tom Bombadil, quien la había  extraido de uno de los túmulos. Un túmulo que probablemente no era sino la tumba del último príncipe de Cardolan, que murió enfrentándose al Rey Brujo en la batalla de Angmar. Y por esto, el ácero de la Espada de las Quebradas de los Túmulos había sido forjado por los Dunedain de Arnor y reforzado con poderosos hechizos contra la magia oscura de los sirvientes de Sauron.

Eowyn, entonces, hizo acopió de todas sus fuerzas y clavó su espada entre el casco y el manto del Nazgul, y el Rey Brujo se desvaneció derrotado. Su manto cayó vacío al suelo, y su espíritu se deshizo con un penetrante lamento. Y así, la profecía que el rey elfo Glorfindel hiciera mil años atras se cumplió, y el Rey Brujo no fue derrotado por un hombre.

Inconsciente, Eowyn quedó en el suelo del campo de batalla, por lo que cuando Eomer la encontró, pensó que estaba muerta y, lleno de tristeza, cargó con furia contra el grueso de la batalla. Cuando el príncipe Imrahil la llevaba hacia Minas Tirith, sin embargo, vio que estaba viva, y la trasladó rápidamente a las Casas de Curación. Su brazo del escudo fue recolocado, pero el de su espada permaneció frío, y la doncella no despertó.

Estaba gravemente enferma por su contacto con el Señor de los Nazgul. Su enfermedad se agravaba por el amor no correspondido que sentía por aragorn, y por los años de desesperanza y frustración pasados en Edoras bajo el yugo de Grima. Aragorn le aplicó hojas de Athelas, bañando su brazo y su frente con ellas, y le pidió a su hermano Eomer que tomase su mano y la llamase, dado que el amor que sentía por el era sin duda más poderoso que el que pudiera sentir por Aragorn.

Finalmente Eowyn despertó, y su alegría fue inmensa al ver con vida a su hermano, pues mientras estaba inconsciente le habían atenazado pesadillas en las que le veía muerto en la batalla. Entonces, pidió a su hermano que nombrase a Merry Caballero de la Marca, por el inmenso valor que había demostrado en la defensa del rey.

Aunque su cuerpo habia sanado, el alma de Eowyn seguía herida. La infelicidad la consumía, por tener que permanecer atrás mientras Aragorn dirigía las Huestes del Oeste hasta la Puerta Negra de Mordor. Por ello, buscó al Senescal de Gondor para pedirle que le permitiera ir tras las huestes, en busca de la muerte en batalla que tanto deseaba.

Faramir, que también se encontraba en las Casas de Curación recuperándose de sus heridas, se vio conmovido por la tristeza de la dama, y le pidió que le acompañara en sus paseos por el jardín para mirar juntos hacia Mordor, dado que su belleza le ayudaría a enfrentarse a los oscuros días que se avecinaban.

A pesar de su aparente frialdad, Eowyn percibió en él el espíritu de un gran guerrero, tan grande como el mejor de los Rohirrim, y sin embargo, en sus ojos se reflejaba una gentileza y bondad que comenzó poco a poco a deshelar su corazón. Aceptó su invitación, y ambos comenzaron a caminar juntos todos los días.

Para combatir el frío de sus heridas, y de su corazón, Faramir le regaló un manto de terciopelo azul medianoche con estrellas de plata bordadas que perteneció a su madre, Findulias, y el 25 de Marzo miraron juntos hacia el oeste, hacia Mordor. La desesperanza de Eowyn se veía por momentos desdibujada por la esperanza de Faramir, y de pronto, ante sus ojos, la oscuridad se desvaneció, y el reino de Saurón cayó.

Eomer envió entonces un emisario a Eowyn, pidiéndole que se uniera a las celebraciones de la victoria en el Campo de Cormallen, pero ella declinó la invitación. Faramir, intuyendo que se hallaba confusa por sus sentimientos entre Aragorn y él mismo, le confesó su amor, y le pidió que se casase con él.

Entonces, ante un hombre que no la compadecía, el corazón de Eowyn recuperó su calor, y se dio cuenta de que era a Faramir a quien amaba. Decidió dejar las armas, y dedicarse desde aquel día a la curación. “Ya no deseo ser reina.”, le dijo aliviada.

Eowyn se quedó en Minas Tirith con Faramir hasta la coronación de Aragorn, el primero de Mayo, y entonces partió hacia Rohan, para el funeral de su tio, que se celebraría en el palacio de Meduseld el 10 de Agosto. En ese día, el Rey Eomer de Rohan anunció el matrimonio de su hermana con Faramir, Senescal de Gondor.

Eowyn y Faramir se casaron en el año 3020, y fueron nombrados por Aragorn Príncipes del Ithilien, una region antaño verde y hermosisima fronteriza con Mordor que con el reinado de Sauron se habia visto plagada de orcos y desolación. Su capital, Minas Ithil, había sido convertida en el hogar del Rey Brujo, y renombrada Minas Morgul, y ciudades como Osgiliath habían quedado totalmente arrasadas.

Decididos a recuperar la region, antaño conocida como los Jardines de Gondor, Faramir y Eowyn establecieron su hogar en las colinas de Emyn Arnen al sur de Osgiliath, donde construyeron un palacio blanco con inmensos jardines diseñados por Legolas, de los que se hablaría en toda la Tierra Media.

Así, mientras Faramir y sus hombres acababan con los grupos de orcos y otros seres oscuros que aun la habitaban, Eowyn devolvía a los jardines y bosques su vida y esplendor, ayudada por Legolas y un grupo de elfos del bosque. Allí vivieron toda su vida, y tuvieron al menos un hijo de nombre Elboron.

La fecha de la muerte de Eowyn no es conocida, pero Faramir moriría en el año 3082, siendo sucedido por Elboron como Senescal de Gondor y segundo Principe de Ithilien.

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